domingo, 20 de noviembre de 2011

Los pollitos de mamá

Anoche, cuando quize dormir, me llegó un repentino cargo de conciencia. Fue tal mi desasosiego que abrí los ojos y no los pude cerrar a pesar del terrible sueño que tenia, y es que de pronto, en algún plano de la semiconciencia adverti que no había rezado mis plegarias, en realidad hace mucho tiempo que habia dejado de conversar con Dios.
No sé exactamente que fue lo que me hizo reparar en esto, pero recuerdo que lo ultimo en que pensé fue mi madre, y la verdad no me extrañaría que fuese ella quien le dió un pellizco a mi conciencia, como un pequeño reproche por haber descuidado tanto mi comunicación espiritual.
No fueron los dos años de catesismo, ni mis escasas visitas a la iglesia, ni los villancicos o los pasajes bíblicos que leí, no fueron las peliculas historicas o la musica cristiana que alguna vez escuché lo que me ayudó a creer y a sentir a Dios en mi corazón. Siempre fué mi madre.
Las largas conversaciones, cuando me contaba sus experiencias, cuando me enseñaba a buscar fortaleza en la Fé, cuando compartía conmigo su secreto para jamás estar sola ni en los buenos, ni en los malos tiempos. Icluso me ayudó con sus castigos, obligandome a leer el antiguo testamento cuando me portaba mal. Tal vez leerlo no me hizo creer, pero descubrí historias muy interesantes en él, historias que me ayudaron a comprender.
Mamá me enseñó a compartir lo que me falta, a respetar a las personas, a amar a mi familia, me enseñó a ser decente, compasiva, generosa, me supo instruir tanto con sus palabras como con su ejemplo, luchando cada dia desde que existo para formar mi carácter, y gracias a ella, cada dia me siento un poco más valiosa. Todo lo que soy se lo debo.
Así que, recordando todo esto, junté mis manos, tal como mi madre me enseñó de pequeña, y empezé mi plática con Dios, agradeciéndole por la salud, por la fortaleza, por la vida, y por supuesto, por mi madre.
Te quiero mami, y tengo la certeza de que todo irá Bien.

viernes, 18 de noviembre de 2011

El sueño de Noviembre

La vida no es mas que un plano irreal, una ilusión complicada, según decian los indígenas un sueño de la tierra madre, de cada estrella que sueña a sus habitantes.
Ayer soñé con berengenas disfrazadas de rosas, con artistas de miel de maple y relojes suizos que se disuelven a la media noche. Soñé con  cortes de luz y dulces malos de queso y crema. Cerré los ojos y escuché un karaoke distante, escribí una lista desechable, fantasee con la nata que se vuelve mantequilla. Abrí los ojos y me asustó una mirada felina, de retina oscura y pupilas naranja con una capa gris. La luna amaneció desenfocada, mientras el arte contemporáneo quemaba mi temperamento. Olfateé el alcohol desinfectante y el cigarrillo italiano que decora el ambiente. Soñé con las épocas antiguas, me desmembraron para volverme atractiva, escribí anagramas en los dedos del pianista desentrenado, sentí que podía ser valiente, que saltaba más de una vez.
Escuché la risa que brotaba de mi garganta mientras pensaba en juegos de palabras. Quería guardar un recuerdo y recibí una fotografía, inventé un tatuaje, tracé un numero y esculpí un anillo de viento.
Ayer soñé con poemas plagiados, ayer soñé que soñaba, y como vive el sueño en el sueño, sé que soñaba la tierra, sé que conmigo soñaba.