jueves, 21 de junio de 2012

Numb

Despertó en medio de la bruma matutina, como siempre en esta época del año, el frío se colaba por cada rendija de la casa, como si los mismos muros absorbiesen el viento y formasen pequeñas ventiscas en las habitaciones. No importaban las miles de precauciones que el había tomado la noche anterior, la salita de estar permanecía tan helada como la pista de hielo del pueblo, casi podía imaginarse su jarro con café lleno de escarcha helada.
Se apretó bien fuerte el albornoz de lana y luego de un par de intentos logró encender la cerilla y finalmente la estufa de leña. Era un aparato extremadamente anticuado, que ya no se fabricaba desde hace décadas, quizás incluso desde hace un siglo, al menos eso era lo que Cata siempre decía. Sin embargo, le había pertenecido a su querido padre, quien ya llevaba 10 años muerto, y aquel artefacto era una de las pocas cosas que aun llevaban su recuerdo.
De manera instantánea, como cuando enciendes la tele, su mente se lleno de imágenes; su padre enseñándole a encender cerillas sin quemarse los dedos, y recordandole siempre lo importante que es el calor en un hogar... Llevaba ya una hora sentado en la butaca antigua, sumergido en tiempos pasados, cuando los recuerdos empezaron a desvanecerse, y abandono el cómodo escondite para tomar una ducha. Solo entonces noto que Catalina estaba sentada junto al mesón de la cocina, tomando simplemente un café, con la mirada perdida mas allá del bosquecillo congelado.
Algo estaba mal, lo sabia, ella siempre ha sido tan alegre, cada día tarareando una canción animada mientras preparaba los manjares mas fabulosos; pancakes con miel y azúcar, yogurth con hojuelas de maíz, huevos y tocino, omelletes, tostadas francesas, frutas frescas, café muy fuerte, jugo de naranja... resulta imposible comer tanto a primera hora de la mañana, pero de algún modo, juntos se las arreglaban para dejar los platos vacíos.
Tan alegre... el le había arrastrado a este cuchitril en el fin del mundo, y ella jamas le reprocho. Incluso cuando no pudo mas con el remordimiento y le propuso regresar a la ciudad, Cata rebatió enérgicamente, y con un puñado de palabras zanjó el tema del regreso: 'El arte se se hace en cualquier lugar, porque esta en mi, y a donde vaya me seguirá, en cambio vos tienes que recuperarte, y ningún lugar en el mundo es mas propicio que este'.
Desde el primer instante en que Catalina formo parte de su vida, le había apoyando tanto moral como físicamente, había llenado ese cráter gigante en su alma que le impedía ser consciente de la realidad, colmó sus días de acrílicos multicolor, y atiborro sus silencios con poesía y música.
Durante estos años parecía que tanta belleza y alegría estaba completando sus vacíos y carencias de manera permanente, guardaba la esperanza de estar mejorando de manera muy lenta pero eficiente. Sin embargo, durante esta ultima semana, parecía que finalmente, esa gigante mariposa negra que le acompañaba, había logrado hacer mella en el carácter casi inquebrantable de su salvadora. Esto no podía ir mas lejos, la culpa terminaría por matarlo, ya que la depresión no lo logro en el pasado, debía detenerlo...
Continuó su camino a la habitación y cerró la puerta, dejando para después la inminente tragedia.