domingo, 22 de junio de 2014

Cosas que me ayudan a vivir

A veces la vida es difícil, complicada, algo estúpida. A veces es difícil vivirla.
Por fortuna, existen en la tierra pequeños detalles que me facilitan un poco la existencia... Empezando por la estúpida y sensual pizza (mi paraíso personal, un toque de magia con cada mordida). Luego viene, por suspuesto, el café; tiene que ser amargo y muy caliente (debe resucitarme).
Qué más?
Un poco de música. Eso siempre me levanta el espíritu... Rock, folk, una dosis del buen pop, unos toques de punk también, y según el humor, incluso puedo pasar al country o a los boleros (de los que me se de memoria gracias a papucho, mi abuelito).
Los perros, mis animales favoritos, los más fieles, los más juguetones, los más sinceros, los únicos que me hacen sonreír sin reservas.
Los libros son sin duda la más efectiva ruta de escape que tengo, el problema es en realidad la estela de efectos secundarios que conlleva, debo acaso explicar que los humanos de carne y hueso no pueden superar a mis ídolos de la ficción?, eso es algo que ya todos sabemos... Los personajes de nuestra historia (la de verdad) son terriblemente mundanos,no vuelan en escobas, no hablan con los animales, no leen la mente, no resuelven asesinatos en un rutinario viaje de tren, no se enamoran de ti en el fragor de una persecución llena de suspenso y armas de fuego. Sí, amo la ficción. Esa es otra de las cosas que me ayudan a vivir en la realidad.
Me encanta ver las nubes, su esponjosísimo estado natural, y la manera en la que nunca están quietas, como si su único propósito en la vida fuese dejarse llevar por las corrientes de viento y perder su forma sin que les importe en lo más mínimo.
Los globos... ya ven, me encantan los globos con helio, me fascinan, me hacen ridículamente feliz, como a una niñita que cree que podría salir volando si compra los suficientes para compensar su peso.
También me gustan las barbas, así de machopechopeludo, bien tupidas, muy rudas. Me gusta como pican cuando están cerca de mi rostro.
El sarcasmo por otro lado, me ayuda a lidiar con la parte de mi vida en la que debo confrontar a gente idiota, dulce sarcasmo, gracias por estar ahí cuando te necesito.
Podría incluir en esta lista a las diminutas y salvajes flores que crecen en la hierba, me fascina su humildad. También van acá la luz de la mañana entrando por mi ventana, el silencio, mis pijamas, el algodón de azúcar, la sensación de una mano sobre mi mano, el clima templado, el tiempo que no se calcula, las canciones desconocidas, las horas que transcurren cuando pienso, las ilustraciones improvisadas, la poesía, las historias de amor, los abrazos, mis fotografías, las sonrisas, los chocolates...
Tenía planeado describir con detalle cada sensación de cada aspecto, pero la verdad es que me he quedado corta de tiempo, y de todos modos, nadie lee mi blog (:
Besos y abrazos para mis lectores imaginarios.
Ustedes también me ayudan a vivir...