Y me encuentro nuevamente aquí, aquí donde todo empezó, igual de callada, igual de sola, no tan joven y con menos esperanzas.
Y la imagen que veo en tu reflejo ha cambiado tanto.... como cambiaban las fotografías viejas de mi pared, tan diferentes a lo que veía en mi infancia.
Como cuando comprendemos la verdad de ciertas cosas porque nos las enseñaron con el tiempo, y aquella preciosa muñeca deja de ser una princesa y se convierte en una figura de colección, mas valiosa por su numero de serie que por sus aventuras.
Ver tu nuevo rostro resulta doloroso, has crecido y aprendido, te llenaste de fabulosos atributos y nuevas esperanzas, pero mientras tu vaso se llenaba de sorpresas y experiencias, tu corazón drenaba mi recuerdo, y ese espacio que era mio, ahora esta hueco.
Quizás ya no lleno las expectativas que antes se colmaban en mi presencia, a lo mejor el molde creció y yo me encogí.
Y con esa amarga intucion, como el aliento de las mañanas con el estomago vacío, ávida y asqueada, me quede aquí, me quede esperando un acto de heroicidad, poniendo mis esperanzas en las historias estúpidas que no son reales, esperando que llegue el hidalgo y me arranque la manzana de la garganta, o por lo menos me suba de un tirón a su caballo.
Te espere tanto, y lo sigo haciendo. No creas que quiero mas de lo que merezco! eso jamas, tan solo mucho mas de lo que me das.
Y si a causa de este calamitoso despecho mio te odio como no odie jamas, préstame atención, porque icluso así te quiero como a nadie, como nunca, e igual que siempre.
