Es evidente a cada momento el surrealismo que le caracteriza, ese peculiar modo de crear figuras etéreas, evanescentes y a la vez sumamente fuertes...
Relojes, esferas, figuras de piedra y de lodo, cuerpos sin cabeza, instrumentos flotantes, estructuras orgánicas pero sin vida, escenas áridas y la característica ilustración de Disney, que muchos conocemos, confluyen en un film de carácter profundamente onírico que transmite en un nivel completamente diferente al que estamos acostumbrados un idilio del destino...